Hace ya algún tiempo, para ser más exacto, en el gobierno del Presidente Alejandro Toledo, el gobierno cubano tomó una decisión que afectó a muchas personas: dejó de otorgar becas universitarias a egresados de secundaria de nuestro país.
A todas luces un acto soberano e independiente, pero también una represalia contra un país , cuyo Presidente votó a favor de una resolución en su contra.
Los principales perjudicados fueron los postulantes que veían como una excelente alternativa el estudiar en Cuba, la carrera de Medicina.
En su momento, sólo podían postular los primeros puestos de cada promoción es decir, sólo lo mejor de lo mejor.
Obviamente, Cuba sugería que los postulantes provengan de una familia de bajos recursos económicos, lo cual no era un requisito difícil de demostrar, debido a los índices de pobreza de aquellos años.
El INABEC, era la institución encargada de llevar a cabo la convocatoria, en coordinación con representantes de la embajada de Cuba.
Culminados los primeros procesos y otorgadas las becas surgieron algunas denuncias sobre el supuesto manejo político en el otorgamiento de las becas, situación que nunca pudo probarse.
Pero, algo que me tomó por sorpresa, cuando buscaba mayor información sobre la suerte de estas becas, fue la publicación del diario “ La Primera”, en un especial de hace unos domingos, donde indicaba que los interesados para estudiar becados, en Cuba, debían visitar su embajada, aquí en Lima.
Esta noticia alegrará a los cientos de interesados en postular a estas excelentes becas, en especial los que viven en las diversas regiones de nuestro país, donde todavía el Estado no tiene la presencia necesaria para ofrecer una educación de calidad, en aquello lugares donde muchas veces un solo profesor hace la diferencia.
Para mí continuará la incertidumbre: ¿Realmente Cuba dejó de otorgar becas para nuestro país? o ¿Prosiguió apoyando a nuestros estudiantes? De ser afirmativa esta última hipótesis, obviamente las becas eran otorgadas sin hacerlas de conocimiento público.
Desde aquí mi saludo a todos aquellos chicos que, de seguro, están por culminar muy pronto sus estudios en Cuba, en especial a un chico excepcional que conocimos, un buscavida, un joven que se dedicaba a lavar carros y vivía en casa de su tío, quien a la sazón, le cobraba por este favor. El muchacho, con ayuda del encargado de seguridad de la Jefa del INABEC , Carlos Tapia, quien según me enteré sobrevive por los Estados Unidos, pudo comprar la carpeta de postulación y obtener una de las becas.
La historia de este humilde muchacho puede ser la de muchos de nuestros jóvenes, enhorabuena por Cuba y enhorabuena por nuestro buscavida.
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