martes, 27 de julio de 2010

Érase una vez un país que festejaba su independencia


Mi abuelo Gerardo me solía contar que hace mucho tiempo, en un lejano país, en los últimos días del mes de julio, las calles lucían esplendorosas, ordenadas, arregladas.

La gente usaban sus mejores galas, las familias organizaban reuniones y la gente era feliz. Feliz porque eran días especiales y no era para menos, por fin podían ser libres.

Me contaba también que llegado el 28 de julio, las personas se abrazaban con júbilo, deseándose felices fiestas patrias.

Las escarapelas se lucían, las calles parecían una selva de blanco y rojo y las bellas melodías andinas, criollas y selváticas ponían el marco ideal para una festividad de aquellas.

Pero como nada dura para siempre, el tiempo, la vida, el trabajo, los problemas y la falta de visión de los gobiernos permitieron que una fecha de tanta importancia, sea vista como un pretexto para descansar y salir en busca de fiesta y jolgorio (léase feriados largos).

Viendo nuestra realidad, que difícil es ver a los escolares cantar el himno , los jugadores de la selección lo mismo sin disimular su poco interés ante las cámaras, es casi una tarea imposible ver a las personas que guarden respeto y saluden a la bandera cuando le rinden honores en las plazas y parques ¿Qué nos ha pasado?

Dicen que las verbenas, las reuniones, los bailes y los calurosos abrazos pasaron de moda por fiestas patrias.

¡Yo me rebelo ante ello!

Hagamos de esta fecha una fiesta en nuestros corazones, que importa lo que mucha gente diga.

En nosotros está hacer de nuestra patria un lugar digno para vivir, ordenado, seguro y viable para nuestros hijos. Enseñémosles a ellos el verdadero significado de nuestra libertad e independencia.

Escoger el camino correcto depende de nosotros y también recordemos que un pueblo que no aprende de su historia esta condenado a repetir sus errores.

Felices fiestas patrias y que el espíritu patriótico retorne a nuestras vidas, sintiéndonos orgullosos de todo nuestro legado y nuestro futuro prometedor.

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